Miercoles.- Hoy la llamé. Conseguí su número por contrabando, pero cuando me preguntó dónde nos conocimos, entré en pánico. Una historia se coló entre mis labios sin poder pensar detenidamente en las consecuencias. Admitió no recordarme, lo cual es entendible, pero de una forma extraña la charla no se truncó ahí...
Me dijo que me llamaría.
Aún no llovió, y el llanto de los Tarcos de la vuelta de casa no logran llenar mi sed de tormenta.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Es muy probable que ellos no te lean... es lógico, no saben que estás leyendo sus diarios intimos. Por eso, podes decirnos lo que quieras...